Los Cumpleañeros

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Tras un largo paréntesis debido a la escasez, o más bien inexistencia de tiempo, volvemos a contar la actualidad del pueblo, sus gentes y alrededores.

Como ya toca por estas fechas, llega el otoño, con sus hojas cayendo, su maíz maduro, sus nueces por los prados, sus castañas asomando en los erizos, pero no por el tiempo, que parece haber pedido una prórroga el verano … bueno, más bien se acordó de venir ahora y suelta el sol unos días para cumplir.

Como bien comentaba antes, por esta época ya se cosecha el maíz, o mejor dicho se empieza, dado que ante la cantidad de variedades de semilla que hay hoy en día, dos tierras sembradas el mismo día pueden perfectamente cosecharse con un mes de diferencia. La fecha de recogida no solo depende del tipo de semilla, sino incluso de la tierra donde se haya sembrado, ya que por lo visto, por ejemplo en las tierras de la Vega de Lles, el maíz siempre madura antes que en el resto; en definitiva, unas son más tempranas y otras más tardías.

 

Actualmente la planta entera se aprovecha para forraje (en la mayoría de los casos), que disponiendo de tractores para picarlo y transportarlo, es un trabajo que se liquida en un día o poco más. Antiguamente (y no hace tantos años) para los animales no era más que una pequeña parte, la que se le quita al panizo para que después de estas fechas, empiece a secar la panoja, que más adelante se recogería para, tras trenzarlas formando llezas, colgarlas a secar.

Todo el proceso era manual, haciéndolo de esa forma mucho más laborioso y lento, pero contando siempre en cada casa con la ayuda de los vecinos (hoy toca aquí, mañana toca allí). Importantes momentos los de la esfollaza, donde entre todos preparaban las panojas para trenzarlas y colgarlas, mientras historias cotidianas, miradas pícaras o bromas curiosas inundaban el lugar haciendo así más llevadera la labor. De momentos como esos surgirían hasta familias actuales, no en vano eran momentos de contacto muy cercano entre gente de diferentes casas.

No puede pasarse por alto un acontecimiento de tanta importancia como es un cumpleaños, y mucho menos cuando se trata de los abuelos más abuelos del pueblo. En este caso hay que felicitar a Lucinda Ibáñez, que con sus 94 años recién cumplidos, un año más aparece de manos de Angélica por el Facebook (en la imagen con Ramón Fernández). Muchas felicidades y que cada año te podamos seguir felicitando, ya sea en persona o a través de la magia de la informática.

También cumple años estos días, o concretando más, como él dice, “el primeru de otubre”, David, que ya irá por 97. Felicidades anticipadas y a seguir cumpliendo y contando historias casi cien años después de que sucedieran. En la imagen lo vemos junto con Paco Cuevas este año en la fiesta viendo los bolos y como no, recordando anécdotas de otro tiempo.

Seguiremos informando.