Vísperas de la fiesta

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Parece mentira, pero ya pasó un año desde la fiesta del año pasado. Como se suele decir, el tiempo pasa y calla. Pues sí, ya está aquí Santiago, la fiesta de Robriguero.Santiago en la iglesia de San Pedro de Tobes

La semana pasada conté el programa de la fiesta, con un detalle que quedó sin definir. El domingo, en el V Memorial Enrique Posada “Posturas”, finalmente, en el desafío final, se enfrentarán Benito Fernández (ganador de la IV edición) y Carlos García, de Puertas Roper. El trofeo ya desde el año pasado, se entrega al jugador que resulte vencedor en dos ediciones seguidas o tres alternas, por lo cual, si este año Benito gana el desafío tendrá el trofeo en propiedad. Suerte a los dos.

En cuanto a las negociaciones con el “hombre del tiempo”, progresan adecuadamente, pero todavía no están cerradas, porque de momento (a martes) hay una previsión de algo de lluvia. Seguiremos negociando.

Según oí a muchas personas, la imagen de Santiago que tenemos en la iglesia, la típica a caballo con la espada en alto y a punto de dar muerte a un moro, hace años que un cura pretendía tirarla al río, ante lo cual un vecino le ofreció al párroco acompañar a la figura en el viaje al agua, lo que por lo visto hizo cambiar de idea.

La verdad no entiendo la manía de ese hombre a la figura, porque por más iglesias que visite y más imágenes y capillas de Santiago que veo, en todas aparece la misma figura: Santiago y el moro. Por suerte la imagen de San Pedro de Tobes sigue en su lugar, y que sea por muchos años.

En la foto que acompaña la crónica, a Santiago le falta la espada, pero en la actualidad ya la recuperó.

No puedo dejar pasar la crónica tener un recuerdo para Laura, que esta pasada semana nos dejó a sus recién estrenados 23 años. Siempre una muerte es triste, pero más en este caso, el de una persona tan joven, la rabia, tristeza e indignación es mayor si cabe.

El pasado lunes, su familia, amigos y conocidos le dieron un multitudinario último adiós en la iglesia de Cabanzón, muy cerca de su casa, en Casamaría.

Quiero enviar un fuerte abrazo a sus padres José Manuel y Miliuca, hermano Víctor y su mujer Janet, abuelos Víctor, Emilia y Teresa, su novio Ángel y demás familia, dado que no hay palabras de consuelo posibles. Descansa en Paz allá donde estés, Laura.

Javier E.B.P.