Bodaaa

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Una semana más me acerco a este semanario para poder contar la actualidad de Robriguero y alrededores.
Este fin de semana pasado, el sábado, se unieron en matrimonio Lorena y Tino. El enlace tuvo lugar en la iglesia de San Pedro, en Tobes, parroquia a la que pertenecen Robriguero y Bores.
Lorena y TinoEl párroco encargado de oficiar fue Fernando, un amigo de la familia, procedente de Santander.
La iglesia, muy bien adornada para la ocasión, vio llegar primero a Tino, que fue saludando a los invitados mientras esperaba la llegada de Lorena. Sin mucho retraso llegó Lorena y de la mano de Andrés, su padre, llegó al altar, donde esperaban Tino y Marisa, su madre.
La ceremonia discurrió con los habituales nervios y con los cánticos del coro con canciones alusivas al bonito momento.
Tras la ceremonia, las fotos familiares y la esperada lluvia de arroz (de colores) y pétalos, novios e invitados nos trasladamos al Restaurante Casa junco donde saboreamos un estupendo menú, seguido de un divertido baile.
Tras las celebraciones, los novios disfrutan de un viaje por tierras italianas y griegas. Ojalá lo pasen muy bien y conozcan muchos nuevos rincones interesantes.
Desde estas líneas les deseo lo mejor en su nueva vida juntos. Ahora ya se sabe, pregunta típica sufrirá cambios, de preguntar ¿Pa cuando la boda? Pasará a ¿Los críos pa cuando? (lo digo por experiencia).
Los incendios siguen por la zona, los pirómanos no descansan. La pasada semana ardió la cuesta que va desde Colosía hasta Suarías. Las llamas se extendieron casi hasta El Greceal, Tresquejo y llegaron a las paredes de encima de Hontamió. El Helicóptero trabajó durante una mañana, coordinado con personal de a pie que lo controlaba desde tierra.
En Rumenes, al otro lado del río Deva también varias hectáreas ardieron estos días.
Lo propio era guardar unos sacos de ceniza para tapar al que lo quema con ello, pero no hay manera, no aparece el pirómano en ningún caso.
Por la Vega de Lles ya comienzan a desaparecer los maizales. La sequía en La Vega ataca más que en ninguna otra tierra, y antes de que se secara, Raúl ya decidió cosecharlo. A ver si pronto lloviera algo decente para que pudiera madurar en condiciones lo que queda, aunque ya se sabe, por poco que llueva el maíz lo aprovecha al máximo.
Javier E. B. P.